lunes, 19 de enero de 2015

Entrando en los sueños de mi hermana

Es muy extraño lo que me sucede. Jamás pensé que me pudiera estar pasando algo así. Necesito contárselo a alguien, y creo que el anonimato me ayudará, porque no es un tema que quieras hablarlo con alguien, o menos que menos con tus padres.

Creo que primero debo decirles quien les habla. Me encantaría decirles mi nombre, pero no me atrevo, por obvias razones. No quiero que alguien que lea esto me pueda reconocer. Lo único que puedo decir de mí es que tengo 18 años.

Lo que sí puedo decir, es que tengo una hermana menor, ella se llama Brenda, y tiene 17 años, los cumplió hace unas semanas. Apenas le llevo un año de diferencia.

Todo comenzó hace unos meses. Mi hermana y yo, dejamos la casa de nuestros padres en el pueblo, para irnos a vivir a la gran ciudad a estudiar.

Vivimos en un departamento pequeño, sólo mi hermana y yo. Nuestros padres nos dan dinero todos los meses para alquilar el departamento.

Apenas tiene una cocina, el baño y un dormitorio donde tenemos dos camas separadas para dormir con Brenda. Es humilde, lo que nuestros padres pueden pagar, pero no necesitamos más.

Tenemos horarios diferentes, yo voy a la universidad por la mañana, y mi hermana por la tarde, entonces rara vez coincidimos en el departamento, generalmente sólo a la noche. En algunas ocasiones podemos almorzar juntos, pero son pocas veces.

Nuestra rutina es sencilla: de lunes a viernes vamos a la universidad, y los viernes por la noche nos tomamos el bus para regresar al pueblo, a casa de nuestros padres, dónde pasamos los fines de semana.

En general, desde el principio todo fue bastante bien. No tuvimos problemas para adaptarnos a la vida en la ciudad, y viviendo juntos no teníamos inconvenientes, porque siempre fuimos muy amigables con mi hermana, nos llevábamos tan bien que nadie nunca podía creer que fuéramos hermanos.

Con mi hermana Brenda, siempre fuimos muy buenos estudiantes en la escuela, generalmente sacábamos los mejores promedios, éramos muy correctos y no hacíamos nada fuera de lugar.

Esto provocaba que siempre las profesoras nos elogiaran por nuestra forma correcta de actuar y de estudiar, y los demás compañeros de la clase muchas veces nos discriminaban por ser de esa manera.

Siempre cuando estábamos cenando, papá nos preguntaba cómo nos iba en la escuela, y si nos iba mal, o no estudiábamos lo suficiente, nos regañaba, pero como decía, eso casi nunca sucedía porque teníamos las mejores notas.

Todo esto lo cuento para poner en contexto lo que eran nuestras vidas, antes de todo lo que sucedió después.

El primer día en la uni, me senté junto a un chico, con el cual empezamos a hablar y a congeniar. Durante los primeros meses nos fuimos haciendo amigos, porque compartíamos los materiales de estudio, como libros y esas cosas.

Se llama Kevin, desde entonces él viene a mi departamento, o yo voy a su casa, para estudiar, o lo que sea. Nos hicimos buenos amigos.

Mi hermana también ya estaba haciendo nuevas amigas en la universidad, todo iba de maravillas.

Un viernes por la tarde, yo estaba preparando mi maleta y la de mi hermana Brenda, porque en la noche nos tomaríamos el bus para volver a casa de nuestros padres, a pasar el fin de semana como siempre.

Unos minutos más tarde, mi hermana llegó de la universidad, entró a casa y me saludó con un beso en la mejilla.

-         Hermanito... mis nuevas amigas de la uni me invitaron para salir esta noche, ¿que te parece?- Me preguntó Brenda.
-         ...Me parece muy bien- Dije sonriendo.
-         ¿Si?.. Bueno, voy a llamar a mamá para decirle que me quedo esta noche y vuelvo mañana.

Mi hermanita estaba muy contenta porque iba a ser la primera vez que saldría con amigas por la noche, ya que antes cuando vivíamos en el pueblo, no había casi actividad nocturna, y no tenía amigas allí.

Brenda llamó por teléfono a mamá y le dijo que esta noche saldría con sus nuevas amigas, que volvería mañana sábado por la tarde. Mamá aceptó pero le dijo que yo me quede, para cuidarla por si pasaba algo. Mi hermana me preguntó si yo aceptaba y obviamente le dije que sí.

Me tenía que quedar por si pasaba algo, era la primera vez que mi hermana iba a salir, y era en la gran ciudad, algo totalmente nuevo.

-         Gracias hermanito!!- Me dijo mi hermana (siempre me dice así, nunca me llama por mi nombre) y me dió otro beso.

Yo dejé las maletas por allí, total nos quedaríamos un día más. Iba a pasar la noche en casa, solo, por lo tanto me tiré en la cama y me conecté a facebook para pasar el rato. Justo estaba conectado mi amigo Kevin, y estuvimos hablando por el chat de algunas cosas, y le dije porqué me quedaría un día más.

-         Tengo que quedarme hasta mañana porque mi hermana va a salir esta noche.
-         Ahhh, ya veo. Yo tampoco tengo nada que hacer.-Me escribió.
-         ...¿Querés venir a casa a cenar?-Lo invité, porque me aburría estando solo en casa, sin nada que hacer.
-         Dale! Le digo a mi madre y en unas horas voy.
-         Perfecto!
-         En un rato llego a tu casa.
-         Ok, nos vemos.

Cerré todo y me di una ducha, luego lo hizo mi hermana y así llegó la noche. Brenda se vistió y maquilló para salir, estaba algo ansiosa por ser la primera ocasión que saldría. La pasó a buscar una de sus nuevas amigas que vivía cerca y se fueron.

Un rato más tarde, Kevin llegó a mi casa y nos dispusimos a cocinar lo que había y preparar las cosas para comer.

Cenamos mi amigo y yo, mientras mirábamos un partido de fútbol, y ya luego de cenar nos pusimos a ver cosas en internet para pasar el rato.

Fueron pasando las horas de la madrugada, yo me tenía que quedar hasta tarde para cuando volviera mi hermanita menor y saber que todo estaba bien.

Nos tomamos varios cafés Kevin y yo, mientras hablábamos y nos conocíamos mejor de cómo éramos antes de venir a la universidad y ese tipo de cosas, haciéndonos cada vez más amigos.

Ya eran casi las 5:30 de la mañana, cuando mi amigo bostezó profundamente y me dijo que ya se iba, agradeciéndome haberlo invitado a cenar.

Kevin estaba por irse, cuando escuchamos que un auto estacionaba en la calle, y posteriormente mi hermana puso la llave y estaba abriendo la puerta para ingresar. Eso creí yo....

Cuando la puesta se abre, me encuentro con la sorpresa de que quién la abre es la amiga de mi hermana, ni recuerdo su nombre. Detrás de ella, aparece mi hermanita Brenda, pero la trae su amiga del brazo.

-         Ho..hola, vos sos el hermano de Brenda?-Me pregunta la amiga.
-         ..S... sí...-Respondí extrañado.
-         Mirá... nos pasamos todas un poco con el alcohol y como Brenda no estaba acostumbrada, creo que le afectó más...

Miré a mi hermana, que estaba con los ojos casi cerrados y no podía caminar sin chocarse todo... no lo podía creer. ¿Mi hermana tomando alcohol?... ¿Se volvió loca?

Sin más, le indiqué dónde estaba el dormitorio.

Apenas entras al departamento, entras ya en la cocina, y a la derecha hay dos puertas, la primera el baño, y la segunda el dormitorio.

La amiga tomaba del brazo a mi hermana, acompañándola hasta la cama, caminando despacio... una vez que llegaron al dormitorio, con muchas dificultades, mi hermana se recostó sobre la cama, estaba destruida, no entendía como una chica tan responsable como mi hermanita menor podía haber tomado tanto, o fue que no estaba acostumbrada, no sé.

De más está decir que nuestros padres jamás tolerarían una situación así... si se enteraban de ésto, a Brenda la iban a castigar. Así son nuestros padres.

Despedí a la amiga de mi hermana, y tras cerrar la puerta, fui hasta la habitación, donde estaba acostada mi hermana. Parecía que ya estaba dormida...

-         Bren... Brenda?-Trataba de que me escuche, pero no decía nada ni parecía escucharme, estaba dormida y muy borracha.

Ella estaba vestida con una camisa blanca a rayas, tenía una falda negra, que le llegaba a medio muslo, y medias can can color negro también.

Bueno, ya no podía hacer más, sólo la dejaría en la cama para que descanse. Le pedí a mi amigo que me ayude a sacarle los zapatos a mi hermana, así la dejábamos dormir cómoda y como se debe.

Yo encendí el velador de la mesita para ver mejor, y mientras le sacaba el zapato de la pierna derecha, Kevin le sacaba el de la izquierda. Ahora ya estaba descalza, le acomodé un poco los pies sobre la cama, y nos disponíamos a salir de la habitación, cuando mi amigo me hizo una pregunta.

-         ¿Cuantos años tiene tu hermana?
-         Acaba de cumplir 17.- Le respondí.
-         ¿Por qué no me dijiste que tenías una hermana tan linda?
-         ...¿Qué?
-         Eso... no me vas a negar que tu hermana está re buena...

Yo simplemente lo quedé mirando... que mi hermanita era linda no habían dudas, con su largo cabello castaño casi rubio, sus ojitos marrones, las pocas pecas en su cara y la boca con sus labios finos... sí, mi hermana era muy bella, pero nunca había pensado de esa manera, yo la veía como la misma niña dulce de siempre.

-         Bueno... vamos a la cocina a terminar el café.-Dije yo para que ya dejemos a mi hermanita menor tranquila para que descanse.
-         Espera un minuto.. quiero verla un poco más de cerca.-Me replicó Kevin.
-         ¿Verla más de cerca?... ¿Qué querés ver?-Le pregunté.

Y aquí es donde comienza mi pesadilla. Precisamente a partir de este momento, las cosas empiezan a salirse de control.

Mi amigo no me respondió, simplemente se acercó a mi hermanita muy lentamente, agarró la falda de Brenda con la punta de sus dedos, y se la levantó un poco. Yo miraba, totalmente sorprendido, lo que hacía Kevin.

-         ¡¿Qué estás haciendo?!-Le pregunté elevando la voz.
-         Shh.

Él simplemente le levantó un poquito más la falda, y miró a mi hermana ahí abajo. Inmediatamente volteó su cabeza para mirarme a mí. Abrió la boca como sorprendido por lo que vió, y me habló:

-         Tu hermana tiene una cola tremenda!!
-         ..¡¿¡¿Pero qué estás diciendo?!?!-Pregunté yo, no podía creer lo que le estaba haciendo a mi dulce hermanita menor.

Kevin volvió a mirarle abajo de la falda, se mordía los labios mientras le miraba ahí a mi hermana, yo tenía que detener eso que estaba haciendo, se estaba pasando, le estaba faltando el respeto a mi hermana!

-         Tu hermanita está buenísima... tiene una cara re linda... y encima tiene una cola muy grande... está tremenda.
-         No hables así de ella, idiota!
-         En serio!!... es que tu hermana tiene la mejor cola que vi... ¡por Dios!
-         Basta Kevin, dejá de hacer eso!-Le dije de manera clara y directa.

Por un momento pareció escucharme, y sacó su mano y su vista de ahí. Me alivié.

-         Se me puso re dura!-Dijo mi amigo, mientras se pasaba la mano por encima del jean.
-         ¡¿Qué?!-Pregunté atónito.
-         Que se me paró mal la pija por mirarle la cola a tu hermana!

Yo ni siquiera le respondí, mi nuevo amigo se estaba pasando tanto con las cosas que hacía y decía, que yo no me lo creía...

-         No lo tomes a mal, pero tu hermana es la chica más hermosa que vi... es muy linda!-Seguía.

Hablábamos en voz baja por las dudas si Brenda nos escuchaba, pero parecía súper dormida...

-         Bueno Kevin, en serio ya deberíamos parar, dejá a mi hermanita tranquila y vamos a la cocina.-Le dije cordialmente.

Él parecía no escucharme, simplemente no me hacía caso.

-         Vamos a sacarle la falda!-Dijo mi nuevo amigo.
-         ¿Eh?
-         Dale... ayúdame a sacarle la falda a tu hermana, quiero verle bien el culo...
-         ...Te estoy hablando en serio, no podemos estar haciendo éstas cosas, si alguien se entera estaremos en problemas.-Traté de ponerme serio.
-         No pasa nada, no seas miedoso... mira, solamente vamos a bajarle la falda para verle bien la cola, nada más... dale, es un ratito.

Yo quería terminar con esa locura cuanto antes, me daba miedo lo que podría intentar hacer mi amigo, le creí y acepté a regañadientes.

-         ...Bueno, pero sólo eso, eh? Después de mirarla, la dejamos dormir tranquila.
-         Si.

No sé como acepté a hacer tal cosa, que conste que yo no quería hacer eso, y menos a mi hermanita menor... mi amigo y yo le agarramos la falda uno por cada lado, y la empezamos a empujar para bajársela... lo hacíamos despacito y con mucho cuidado por si se despertaba, pero no parecía que eso fuese a suceder, parecía muy dormida.

Le bajamos la falda hasta las rodillas, y luego por las piernas, hasta quitársela por completo. Me sorprendió mucho lo que vi. Verle la cola a mi hermana fue algo raro. No sé. Es difícil explicarlo... yo siempre vi a mi hermanita como una niña, tenía 17 años, pero... tiene un culo muy grande. Kevin no paraba de mirarle el culo con desesperación.

Nuestros padres nos educaron muy estrictamente respecto a éstas cuestiones... nunca había visto a mi hermana ni siquiera en ropa interior, verla así fue una sensación muy extraña para mí.

-         Préstame un segundo tu teléfono.-Me dijo Kevin mientras yo estaba hipnotizado mirando el culo de Brenda.
-         ¿Qué? ¿Para que lo querés?
-         Dámelo un minuto!

Se lo dí, y lo que hizo mi amigo, fue sacarle una foto a mi hermana.

-         ¡¿Para que le sacas una foto?!-Le pregunté.
-         Porque quiero que luego me la pases...
-         La voy a borrar ya mismo, si mi hermana se entera no te imaginas los problemas que puedo llegar a tener!
-         No no la borres, primero me la pasas a mí y luego si la borras, por favor...

Nos pusimos a discutir como niños de 5 años, yo que la iba a borrar, y él que no, casi llegamos a gritar mientras forcejeábamos por el teléfono... nos pusimos de acuerdo en que no teníamos que seguir peleando para no hacer ruido y despertar a Brenda.

-         Quiero la foto para hacerme miles de pajas viéndola, tu hermana está buenísima. Vos también deberías guardarla y hacerte la paja mirándole la cola a tu hermana...

Yo no dejaba de sorprenderme ante las actitudes de Kevin, dejé de discutir, era inútil... finalmente conservé la foto, luego de aquello la pasé a mi notebook personal, y la borré del teléfono por si acaso.

Algo muy raro me sucedía, no era normal, y es que viendo así a mi hermanita, no podía evitar que se me ponga dura.... no puedo creerlo. Me da vergüenza decirlo, pero es la realidad... nunca creí que algo así me estuviera sucediendo.

Ésta es la foto que tomó mi amigo con mi teléfono, para que sepáis cómo estaba mi hermanita menor aquella noche:



Verle la ropa interior tan pequeña y ajustada, no ayudaba a bajar mi excitación.

-         ¿Sabes qué? Quiero hacerme una paja ahora.-Susurró Kevin en voz baja.
-         Por favor, ya basta... de verdad prometiste que le bajaríamos la falda y ya luego la dejaríamos tranquila... lo prometiste...
-         ...Si... es verdad... pero mirala... no aguanto más... me aprieta mucho y tengo que sacarla...

Tenía el pantalón hinchado por su miembro... yo tenía miedo de que notara el mío... dios mío en que lío me estaba metiendo.

De inmediato, Kevin desabrochó su jean y sacó su verga... a mi ya me estaba por agarrar un ataque de nervios ante tal situación.

-         Por Dios Kevin, lo que estamos haciendo está mal, esto está muy mal.
-         No está mal, deja de ser tan negativo... a vos también se te paró viéndole el culo a tu hermana, no lo niegues... pajéate, no tengas vergüenza, esto no se lo contaremos a nadie.
-         No, no puedo hacer algo así, de verdad...
-         No seas tonto, estás tan caliente como yo, no es nada malo.

Resoplé... volví a resoplar... bah, ya que. A quién quiero engañar. Tengo el pene a reventar bajo mi pantalón... sin más remedio, me bajé el pantalón y saqué mi tiesa verga al aire... con mucha vergüenza.

Por suerte mi miembro era del mismo tamaño que el de Kevin, aunque mi amigo lo tenía un poco más grande.

Yo nunca estuve en la intimidad con una chica, sí me masturbo algunas veces, pero no es algo que haya hablado nunca con alguien... de pronto estar masturbándome con un chico al lado, y viéndole la cola a mi hermanita de 17 años, era algo tan extraño como excitante, pero me sentía culpable por toda esta situación.

Me maldije por haber invitado a cenar a Kevin esa noche. Pero todo esto es mi culpa.

-         ¿Alguna vez la viste desnuda?-Me preguntó Kevin mientras nos tocábamos nuestros miembros mirando a Brenda.
-         No... ni siquiera así... es la primera vez que la veo en ropa interior.
-         Encima fíjate como se le mete la bombacha en el culo, a la muy puta.
-         ...No le digas así, Kevin.
-         Ya sé que es tu hermana, pero mirá las bombachitas que usa, es una zorrita ya con 17 añitos.

Todas esas cosas no hacían más que calentarme más, mientras me pajeaba más rápido... no creo que alguna vez haya estado más excitado en mi vida. Tenía el glande mojado y me salía cada vez más líquido preseminal.

-         ¿Tu hermana tiene novio?-Me preguntó Kevin.
-         No!-Respondí resoplando, ya cansado de sus preguntas.
-         ¿Nunca tuvo novio?
-         No.. en el pueblo donde vivíamos éramos pocos chicos.
-         Mmm... entonces tu hermanita debe ser virgen...
-         Basta Kevin, no digas esas cosas.
-         ¿Qué? No tiene nada de malo que tu hermanita sea virgen.
-         Pero nosotros no hablamos de esas cosas, si nuestros padres se enteran de ésto, no sé que me va a pasar, como mínimo me echan a la calle.
-         No seas tan exagerado hombre.

Perdón, pero soy pesimista por naturaleza... si ustedes se imaginarían como son nuestros padres y como nos educaron... todo aquello lo veía como algo tan sucio e inmoral... pero lo permití, me sentí muy culpable.

Odio que mi amigo se ponga en un modo tan optimista y aventurado en una situación así, claro, no es su hermana con la que estamos tratando, es la mía. Hablando de verle el culo, de si es virgen, de si es una zorra por usar braguitas que se le meten en esos grandes cachetes, mientras ambos nos hacíamos la paja a expensas de que en cualquier momento Brenda pudiera despertarse y mi vida se arruinase por completo.

-         Quiero bajarle las medias.-Susurró Kevin en voz muy baja.

Yo seguía pajeándome sin hacerle caso...

-         Estoy demasiado caliente.-Dijo Kevin mientras se pajeaba más rápido.-Tu hermana me puso así.

La verga de mi amigo estaba muy hinchada, no bromeaba, estaba realmente muy excitado con mi dulce hermana menor. De pronto dejó de masturbarse, y dio un paso hacia mi hermana, mientras su pene daba saltitos por la erección, le agarró el elástico de las medias por las caderas y se la bajó un poco, hasta los muslos, dejando el ojete de Brenda sólo protegido con la bombachita negra.

Al ver lo que hacía, me incliné sobre él, tratando de detenerlo como sea. Forcejeamos mientras le decía que lo que estaba haciendo era una locura.

-         Shhhhhhhhhhhhhhhh.
-         No podemos seguir con esto Kevin, para ya por favor!
-         No se va a dar cuenta, tu hermana no se va a despertar!
-         ¡¿Cómo podes estar tan seguro?!
-         ¿Tu hermana nunca tomó alcohol?
-         No!
-         Bueno, no te preocupes!! Es la primera vez que se emborracha, está súper dormida, no se va a despertar.
-         ¡¿Y cómo sabes?!
-         Porque sí. ¿Vos tampoco nunca tomaste mucho alcohol en una noche?
-         No, nunca tomamos alcohol con mi hermana.
-         ¿Ves? Tu hermanita no estaba acostumbrada y tomó demasiado, o no viste como la trajo su amiga? No podía ni moverse, te lo aseguro, tu hermana está súper dormida de borracha, tanto que es imposible que se despierte, a no ser que hagamos demasiado ruido, por eso mejor hagamos silencio y tratemos de actuar con cuidado.

Kevin, tomando más recaudos para no despertar a Brenda, le bajó las medias hasta las rodillas. Ver a mi hermana menor en bragas, con ese culo tan perfecto, no hacía más que excitarme al punto de que mi glande se puso demasiado rojo e hinchado... me pajeaba lento porque si apuraba un poco el ritmo, iba a acabar... la situación era muy morbosa.

Permanecimos de pie, mirando la cola de mi hermana mientras nos masturbábamos como dos pervertidos ante una mujercita...

-         ¿Que tiene ahí?-Preguntó Kevin señalando a Brenda.
-         ¿A qué te refieres?
-         Entre las piernas, abajo de la bombacha... le sobresale algo blanco.

Nos acercamos un poco.

-         Tu hermana tiene puesta una toallita femenina.
-         ¿Una qué?-Pregunté.
-         Una toallita femenina... es por el flujo. No me digas que no sabías que las chicas a veces usan eso...
-         No Kevin, ya te dije que no sé nada de esas cosas.

Es que como dije, nunca había visto a mi hermana desnuda, ni siquiera en ropa interior o cambiándose, no tenía idea sobre las cosas íntimas de chicas.

-         ¿Le bajamos la bombacha?
-         ¡¡¿¿Qué??!!-Pregunté sobresaltado.
-         Si le bajamos la bombacha a tu hermana. ¿No te da curiosidad?
-         ¡¿Cómo me va a dar curiosidad de una cosa así, Kevin?!
-         ¿De verdad no te da curiosidad de ver a tu hermana desnuda?
-         ¡¡No Kevin!!
-         Pues a mí sí, y mucha.
-         Ya es suficiente, de verdad... no es ético ni moral lo que estamos haciendo, por favor paremos con esto.
-         ¿Alguna vez le viste la vagina a una chica?-Me preguntó mi amigo.
-         ...No...-Respondí tímidamente.
-         Pues ésta es tu oportunidad, aprovéchala.
-         Pero es mi hermana.-Respondí.
-         ¿Y? Es una chica. Que encima está buenísima. Y podemos verle la concha si tan solo le bajamos un poco la bombachita.
-         Brenda tiene apenas 17 años, esto está muy mal.-Dije apesadumbrado y  resignado.

No sé porque deje actuar a Kevin, quizás porque a pesar de mi miedo y temor, no podía negar que mi miembro estaba tan duro, parado y grueso como nunca lo había tenido.

Mi amigo se acercó muy lentamente, con sus manos a ambos costados de las caderas de Brenda, tomó el elástico de las bragas y comenzó a bajarla, muy poco a poco, para que mi hermana no lo note.

-         La tiene muy metida la zorra de tu hermana.-Dijo en voz muy baja Kevin mientras trataba de bajarle la bombacha.

Como mi hermana tenía las piernas juntas, al principio fue algo difícil sacársela. Yo estaba muy atento a como la tela se iba desprendiendo de su cuerpo, mirando a cada rato si Brenda hacía algún gesto que pudiera despertarla.

Kevin siguió bajando, la bombacha se iba saliendo de entre sus nalgas y podíamos ver ya su cola desnuda... un poco más... y...

Dios santo de mi vida. Fue de lo más erótico y morboso que podía imaginar.

Le bajó la bombacha hasta los muslos, y tiró un poco más hasta dejársela en la altura de las rodillas.

Inmediatamente le miramos la concha. Nos miramos con Kevin y no decíamos nada. Ambos nos centramos en observar la conchita de una chica de 17 años, la cual era mi propia hermanita menor.

Se le veía tremendamente sexy. Como tenía las piernas juntas, le veíamos la concha apretada y con los labios cerrados, con la rajita en el medio.

Encima, ya sin las bragas, hasta le podíamos ver el agujerito del culo, lo tenía completamente cerrado.

Ni que decir que a esa altura no nos pajeábamos más porque ante un par de sacudidas íbamos a acabar.

Kevin por fin habló:

-         ¿Aún tienes tu teléfono aquí?
-         Sí, ¿por qué?-Pregunté ingenuamente.
-         Préstamelo un segundo.

Lo saqué del bolsillo de mi jean y se lo di. Rápidamente mi amigo abrió la cámara, se acercó hasta el borde de la cama, y tomó una foto de la concha y el culo de mi hermana.

-         Ésta foto también luego me la pasas. Me voy a hacer mil pajas con esta imagen, madre mía.

Yo también conservaría aquella imagen, que ahora mismo se las muestro para que vean la visión que teníamos de mi hermanita aquella noche:



Mi hermana estaba ajena a toda la perversión a la que estaba siendo sometida sin darse cuenta.

-         Qué morbo da ver una conchita virgen y cerradita. ¿Te calienta?
-         Sí... mucho...-Respondí.
-         Miremos de más cerca. Mira lo apretadita que la tiene tu hermana.

Nos acercamos hasta el borde de la cama, con nuestras caras a pocos centímetros de la cola y la concha de Brenda. Inmediatamente sentimos  el aroma súper excitante que salía de su vagina. Ambos aspiramos profundamente mientras nos reíamos.

-         Así huele la concha de una virgen de 17 años. Dale una lamida.-Dijo Kevin.
-         ¿Cómo?-Respondí sin entender.
-         Que le des una lamida en la concha a la zorrita de tu hermana.
-         ¿Eh? ¡¿Estás loco, cómo voy a hacer eso?!
-         Dale, debe estar riquísima. Te dejo hacerlo primero por ser tu hermana, sino lo hago yo.
-         ¿Estás seguro? ¿No crees que se despertará?
-         Por si acaso, dejemos la puerta abierta. Si notamos que despierta, salimos rápido sin que tu hermana se de cuenta.
-         Pero si se despierta, va a notar que tiene las medias y la bombacha en las rodillas, nos descubriría igual. No lo haré.
-         No seas tonto, es una chance única. ¿Cuándo crees que tendrás otra oportunidad de lamer la concha de una chica que esté tan buena como tu hermana? Además solo le pasas la lengua una o dos veces, para probar el gusto que tiene.

No sé como, pero Kevin siempre me acababa convenciendo con sus argumentos.

-         Sólo te digo una cosa: si se despierta y nos descubre, juro que te mato.
-         Irás a prisión.-Respondió mi amigo riendo.
-         Da igual, si descubre lo que estamos haciendo, se termina mi vida.

Me acerqué lo más lento y despacio que pude... mis manos temblaban del miedo y la excitación, todo junto. Saqué mi lengua y la estiré, cuanto más me acercaba, más embriagante era el olor que salía de su vagina. Cuando llegué a lo más cerca que podía estar, con mi lengua traté de lamer sus labios y su rajita. A la primera no pude, me acerqué un pelín más. Mi lengua hizo contacto con la rajita de mi hermana. Me moví y le pasé la lengua bien a lo largo de su concha. Le di una tremenda lamida, mientras mi cuerpo temblaba.

A los pocos segundos, me retiré y Kevin trató de imitarme. Lo hizo igual que yo. Pasó su lengua a lo largo de los labios vaginales de mi hermanita, que ni se había inmutado.

Ambos estábamos al borde de explotar. La excitación era tan sublime que nos daba igual todo.

Miramos hacia la ventana de la habitación. El sol ya estaba saliendo. Miré mi reloj. Eran las 7:00 am.

-         Ya sale el sol. Es tarde. Deberíamos terminar con esto, Kevin.
-         Ya pronto terminamos, hombre. Tranquilo.

Mi amigo se puso de pie, aún sobre el borde de la cama, y llevó uno de sus dedos hasta la concha de Brenda. Se lo pasó por todo lo largo de la raja.

Subió un poco con su mano hasta llegar a su cola... Kevin trató de abrirle los cachetes un poquito y comenzó a tocarle el agujerito del culo a mi hermanita.

Se inclinó un poco hacia delante, de manera que su pene quedó incrustado entre las suaves y delicadas nalgas de Brenda, y la punta de la verga quedo en la entrada del culo de mi hermana. La movía refregándola entre la concha y la cola de mi hermanita.

-         ¡¿Qué estás haciendo?!-Pregunté preocupado.
-         ¿No ves? Le estoy pasando la pija por la cola a la zorra puta de tu hermana.
-         Basta por favor Kevin, esto ya es demasiado!!!!
-         Quiero aprovechar que está tan borracha que seguirá dormida.
-         En serio. Dejemos a mi hermana en paz, ya fue suficiente todo lo que le hicimos a la pobre.

Él continuaba haciendo eso, yo podía ver como la cola de Brenda estaba ya manchada y sucia con líquido pre seminal de mi amigo.

-         Ohhh... mira creo que se le está abriendo el culo a tu hermana.
-         ¡No lo hagas más, deja de hacerlo!
-         Se le abre, mira por favor!

Kevin puso sus dedos con cuidado en las nalgas de mi hermana, las abrió un poco, y se notaba como el agujero del culo de Brenda se había abierto un poquito... estaba pringado y sucio del líquido que desprendía la excitada verga de mi amigo.

Dejó su miembro allí y empujó un poco.

A pesar de mi extrema calentura, temía que mi hermanita se despertase, esto ya era demasiado, no lo podía permitir.

-         Kevin... no se la vas a meter... ¿no?
-         Siii... no aguanto más, me la voy a coger, se la voy a meter por el culo!
-         ¡¡No te vas a coger a mi hermana, eso si que no!!

Me acerqué hasta ponerme a su lado y traté de empujarlo hacia atrás para que no se la metiera a mi hermanita.

Durante un mini forcejeo, nos empujamos y creo que casi despertamos a Brenda, porque notamos que ella hizo un leve movimiento en la cama.

Inmediatamente nos quedamos quietos y paralizados. Cuando notamos la respiración de mi hermana y que seguía dormida:

-         Shhh. Casi la despiertas!
-         Se va a despertar si seguís tratando de metérsela, idiota!
-         Está bien, entiendo... tranquilo... solo la apoyare un poco más en su cola hasta venirme, eso es todo!
Creí que al fin tenía la situación bajo control. Pero nuevamente me equivocaba.

-         Vos también hacé lo mismo, acércate.

Me acerqué hasta allí, al lado de mi amigo.

-         Pásasela así por la concha.

Dudé por unos segundos de si hacerlo o no, pero lo hice. Puse la punta de mi verga apuntando a la vagina de Brenda... me acerqué hasta que mi glande hizo contacto con su rajita, dios mio, creo que casi me muero del gusto. Los labios vaginales de mi hermanita estaban algo húmedos y muy muy suaves, se sentían muy bien en contacto con mi verga, estaba a punto de explotar ya.

-         Tengo muchas ganas de metérsela, por favor... quisiera metérsela en su concha apretada y desvirgarla.
-         No digas cosas así, Kevin, eso ya es pasarse.
-         ¿Por qué? ¿A vos no te dan ganas de meterle la pija por donde se la estas refregando?

Sería un hipócrita si respondía que no, ver la vagina virgen de mi hermana, así tan apretada y cerrada, mientras le pasaba mi pija por la rajita, era tan caliente y excitante que mi pene no paraba de crecer, por más que fuera mi propia hermana menor.

-         No me preguntes eso...-Alcance a responder.
-         ¿Ves? Te moris por abrirle la concha a la puta hermosa de tu hermana... imagina por un momento que se la metes en esa concha virgen y apretada.
-         Dios mio Kevin, si tan solo me imagino eso, creo que me vengo.

Tuve que parar un momento, porque sino me iba a venir.

En ese preciso instante, miré a Kevin, él juntó mucha saliva en su boca y la escupió hacia abajo, haciéndola caer lentamente, fue cayendo toda justo en la punta de su glande y el culo de mi hermana. Ya con toda la saliva viscosa en esa zona, vi cómo empujó un poco hacia adelante...

-         Ahhh... se le abre la cola, se le abre a tu hermanita-Alcanzó a decir.

Observé como la punta de su verga estaba entrando muy poco a poco en la cola de Brenda...

-         ¡¡¿Pero qué hiciste?!!... Le metiste la pija adentro de la cola a mi hermana!!!
-         Ohhh... se la metí, se la metí por el culo!
-         ¡¡Dijiste que no se la ibas a meter!!
-         Es que no pensé que se le iba a abrir la cola, mira como se la meto... mira como me estoy cogiendo por el culo a tu hermanita virgen!

Alcancé a ver como mi amigo le había metido el glande en la cola a mi hermana, estaba lleno de saliva y líquido pre seminal, se notaba cómo se había abierto el culo de Brenda.

Me quedé petrificado ante aquello, miraba constantemente a Brenda por si despertaba...

Todavía no puedo creer como permití eso, no debería haber permitido bajo ninguna circunstancia que otro hombre, por más que sea un amigo mío, estuviera metiéndole la pija por el culo a mi hermanita menor en frente de mí...

-         Ahhhhh ya me vengo, voy a acabar... ohhh.-Kevin no paraba de gemir, a saber el placer que estaría sintiendo metiendo su pija en el pequeño y apretado culito de mi hermanita.

Sacó apenas su verga del culo de Brenda, y lo volvió a meter enseguida, sólo entraba una pequeña parte, el glande, porque si bien el culo de mi hermana se había abierto, seguía siendo un agujerito demasiado apretado y pequeño.

-         Ohhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!

Gimió fuerte mientras tenía su orgasmo, aún con su glande dentro de Brenda... estaba muy agitado... fue sacando su miembro lentamente del interior de mi hermana, y al sacarlo del todo, la cola de Brenda quedó algo abierta y se le chorreaba el semen que le había dejado mi amigo.

-         ¿Acabaste dentro de ella?-Le pregunté, aunque ya sabía la respuesta.
-         Sí... mira como le sale leche del culo... ufff tu hermana está buenísima... aún no puedo creer que me la haya cogido por el culo...

Kevin se metió su pene en el calzoncillo y se puso el pantalón.

-         ¿Y...qué esperas? Dale métesela.-Me dijo.
-         ¿Qué?
-         Eso... cogete a tu hermana!
-         No puedo cogerme a mi hermana, Kevin!

Mi amigo se volvió a acercar al borde de la cama, con ambas manos abrió bien los cachetes de la cola de Brenda...

-         Mira... mira el culo abierto de tu hermanita, ponésela toda que no se da cuenta!

Me quedé viendo cómo el agujero del culo de mi hermana estaba un poco abierto... y ella seguía dormida, ajena a todo lo que ocurría... deseaba metérsela, pero...

-         ¿O te gustaría mejor metérsela en la concha y desvirgarla?-Me preguntó Kevin, ahora abriendo con sus dedos los labios vaginales de Brenda.

Fui hasta el borde de la cama...

-         No puedo... de verdad que no puedo cogerme a mi hermanita menor, en serio. ¿Y si nos descubre?
-         No seas tonto... no te va a descubrir... dale ponele la pija en la cola que entra sola...

Agarré mi pene desde el tronco y apunté hacia la cola de mi hermana... apenas mi glande hizo contacto con su orificio, pude sentir lo sucia que estaba, de semen aún tibio... pero apenas empuje mínimamente, y sentí como la punta de mi pija entraba en su cola, se sentía muy suave y caliente.

-         ¡Le entra! ¡Se la estoy metiendo por la cola!-Dije emocionado.
-         ¿Viste? Ya le abrimos la cola a la puta de tu hermana.

Empuje un poquito más y mi pija se metió otro poco, no puedo describir esa sensación sublime...

-         Se la estás metiendo mucho, trata de metérsela hasta el fondo de la cola.
-         ¿Estás seguro Kevin? No quiero que se despierte.
-         Siii... metésela toda en el culo, cogete a tu hermanita puta!

Ante los ánimos que me daba, yo con la excitación que tenía ya no podía parar. Empuje más y más, hasta que mi pubis tocó las nalgas de mi hermana, ya la tenía toda adentro! Se la había metido entera por el culo a mi hermanita menor!

El semen que Kevin le había dejado adentro, funcionó como lubricante para que toda mi pija pudiera entrar en su cola.

Ya me iba a venir, era demasiado placer, mucho para ser contenido. Fui sacándola poco a poco de su culo tan apretado, estaba súper apretado y eso me calentaba aún más, se la saqué por completo.

-         Mira cómo le estás abriendo el culo a tu hermana!

Miramos cómo al sacarle la pija, el culo de Brenda había quedado aún más abierto que antes... ahora estaba realmente abierto. Se la volví a meter muy despacio, hasta que no aguanté más.

-         Me vengo ya... ahhhhhhhhh... ¿debería sacarla?
-         No!.. acabale adentro de la cola! Llenale la cola de leche a tu hermanita!
-         Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh...

Eso fue suficiente, las palabras obscenas que me dijo Kevin me hicieron terminar... dejé mi pija bien adentro del culo de Brenda y me vine, me temblaba el cuerpo y el placer fue máximo, infinito, sublime. Me corrí dentro del culo de mi hermana, no paraba de salirme leche y más leche. Nunca en mi vida me había corrido así.

Tras el tremendo orgasmo, fui retirando con mucho cuidado mi pene, lo saqué del todo. Enseguida el culo de Brenda comenzó a chorrear un montón de semen hacia afuera.

-         ¿Se lo dejamos muy abierto?
-         Yo creo que sí. ¿Crees que se dará cuenta?
-         No, no lo creo. Traigamos algo para limpiarla un poco.

El culo de mi hermana estaba muy abierto y sucio, goteaba demasiado semen... busqué unos pañuelos kleenex en la cocina y se lo pasé por esa zona, tratando de limpiar toda la leche que Kevin y yo le habíamos dejado.

La dejé bastante limpia, aunque seguía saliendo un poco de semen de su cola, pero al menos la limpié bastante. Le subí con mucho cuidado la bombacha, y luego las medias. Por último la falda que llevaba cuando había llegado a casa.

Ya con todo ordenado, apagamos la luz de la mesita y salimos de su habitación. Cerramos la puerta. Al fin todo había terminado. Despedí a Kevin, ya con el sol bien amanecido, y luego me quedé sentado en la cocina.

Yo aún no me podía creer lo que habíamos hecho. La culpa me empezó a invadir, y se fue apoderando de mí. Me fui a dormir con un sentimiento muy malo, lo que había hecho era terrible.

Ya en el día siguiente, o mejor dicho en ese mismo día pero por la tarde, cuando desperté, fui a la cocina cuando me encontré con mi hermana que estaba haciendo su tarea de la universidad.

-         ¡Hola hermanito!-Se acercó hacia mí y me dio un beso tierno en la mejilla.
-         Ho...hola Brenda...
-         ¡Te debo una disculpa por lo de ayer! Mis amigas me animaron a beber demasiado y de pronto comencé a sentirme muy mareada... ojalá no le cuentes a mamá y papá...-Dijo poniendo cara de niña buena.
-         No te preocupes hermanita... no les voy a decir nada.-Respondí sonriendo.
-         Gracias!!! Por eso sos el mejor hermano del mundo, te quiero.

Luego de eso seguimos hablando, bromeaba con ella sobre cómo se había emborrachado, aunque nada de eso se tenían que enterar mis padres pues podían castigarla.

Mi hermana era muy dulce conmigo, no podía quitarme de la mente cómo me había aprovechado de ella... me sonríe y me habla sin siquiera sospechar nada sobre cómo le dejamos el culo lleno de leche apenas unas horas atrás.

Cada vez que me habla y me encuentro con ella, se me viene a la cabeza la imagen de mi pija entrando en su culo y viniéndome dentro.

Después de un par de días, Kevin quería venir más seguido a mi apartamento para intentar repetir de lo aquella noche, pero no iba a volver a ocurrir jamás. Luego de aquel desliz, Brenda no volvió a tomar alcohol.