sábado, 18 de mayo de 2013

Mamá necesita cojer


-         Dale que se hace tarde!!!
-         Uhm ya voy…

Raquel se vestía mientras tomaba un café bien temprano, para ir a abrir el negocio como cada día. Yo, su hijo, me trataba de despertar para ir a la facultad.

-         Ya me voy, ahí te deje el café.
-         Bueno má.

Mi madre se fue al trabajo, que es un negocio propio, una tienda de indumentaria con local en el centro de Capital, Buenos Aires. Lo heredó de su madre desde hace 8 años. Es un negocio importante, de prestigio, podemos mantenernos y vivir muy bien con eso. La madre de mi madre empezó con el negocio hace 30 años, por razones que no quiero detallar, ahora pertenece a mi madre como dije, desde hace 8 años.
Yo me levanté y fui a la uni. Tengo 18 años, me llamo Joaquín y estudio fotografía. Curso por las mañanas, y en las tardes ayudó a mamá en el local.

Mi madre se llama Raquel, tiene 38 años. Cuando quedó embarazada de mí, mi padre huyó y nunca más se supo de él. Yo ni siquiera lo conocí. Ella me crió normalmente, aunque trabajaba duro para alimentarme, con ayuda de sus padres.

Soy hijo único. Últimamente hablé con mamá de eso. Ella se siente apenada de haber tenido un niño a sus 20 años de edad, pero dice que yo soy lo mejor que le pasó en la vida, y me ama.

También hace unos años hubo cierto problema, mamá había quedado estéril y eso llevó a mi madre a una depresión. Pero esos problemas quedaron en parte del pasado.

Llegué de la uni y fui al local, voy con mi madre detrás del mostrador, donde atendemos a los clientes, y ahí cuando no hay gente para atender me pongo con la laptop a hacer cosas de la facu o navegar por Internet.
Ese día no había nadie, me conecté a Internet mientras miraba de reojo a mi madre. En una de esas, la vi actuar raro, y le pregunté si le pasaba algo.

-         No, nada, nada.
-         Segura?
-         No, sí…. Sí.

Era obvio que me estaba mintiendo.

-         A ver mamá, me vas a decir que pasa?
-         No hijo, no es nada, son cosas de viejas.
-         Viejas?
-         Sí, de gente de mi edad.
-         Jajajaja mamá, pero si tenés 38 años nomás!
-         Es estar vieja hijo!
-         No seas loca, que te pasa?
-         Es raro hablarte de esto.
-         Bueno mamá, pero si siempre me decís que entre nosotros no hay secretos y que tenemos que estar unidos…
-         Sí, es así, pero me da vergüenza contarte.
-         Dale ma, tan difícil es?
-         Vino Claudia.
-         Claudia? Y, que paso?

Claudia es una amiga de mi madre. Tiene unos años menos que mi madre.

-         Que vino a comprar ropa, pero estuvimos hablando…
-         Y que te dijo?
-        
-         Dale ma!
-         Que estaba saliendo con un tipo.
-         Y? No entiendo.
-         Que todas mis amigas son felices en pareja y yo estoy muy sola.

No supe que decir. Me sorprendió un poco, lo que dijo, y a continuación siguió hablando:

-         Soy vieja, fea, voy a estar sola hasta morirme.
-         Pará mamá! Que estas diciendo?
-         La verdad, hijo, la verdad. Si no te tuviera mi vida sería una basura. (empezó a llorar)

La abracé mientras lloraba, yo me sorprendí de las cosas que decía. Le dije que se calmara, que todas las cosas que había dicho de ella misma eran mentiras, etc.
Me fui a dormir aquella noche pensando. Y era verdad. Nunca le conocí un amante a mi madre, nunca había estado con nadie. Pero eso era extraño, no? Seguramente habría tenido encuentros esporádicos con hombres.

A la tarde siguiente, cuando fui al local y tras unos minutos vi que estaba callada y triste, le hablé:

-         Mamá, sácate eso de la cabeza. Seguro hay muchos hombres que querrían estar con vos.
-         Por Dios hijo, no consueles a tu tonta madre. Ya soy vieja.
-         Mamá, deja de decir eso. En serio. No entiendo porque no empezaste con nadie después de tenerme a mí.
-         Joaquín, no estuve con nadie después de tenerte!! Tu padre se fue cuando quedé embarazada, naciste y tuve que salir a trabajar para darte de comer, pase los años de mi juventud criándote, no tenia tiempo para hombres. Luego fue pasando el tiempo y me dije a mi misma que ya iba a llegar otra persona pero acá estoy…
-         O sea que no estuviste con nadie desde que nací?
-         No hijo, no. Por eso soy tan estupida, que me avergüenza.
-         Mama, mama no digas tonterías no sos estupida. No llores.
-         Es la realidad, me siento vieja, y fea.
-         Basta! No sos fea, ni vieja.

Los días fueron pasando, y ella seguía igual de triste. Pero yo la conozco. Cuando se le mete algo en la cabeza, es difícil sacárselo. Yo me quedé pensando en lo que dijo. Estaba 18 años sin siquiera sexo, era una locura.

Empecé a pensar en cómo podría ayudar a mi madre a ser más feliz. Ella es bonita. Es morocha, tiene ojos oscuros, labios muy carnosos y una linda cara. Su cabello llega hasta la espalda, lo tiene liso. Su cuerpo es normal, es delgada, tiene unas tetas bastante grandes y muy redondas, para nada caídas, sus piernas están bastante bien y tiene un culo grande y redondo, como el de una jovencita. No entiendo que pasaba con mamá.

Un día llegué de la uni al negocio, puse mi mochila en el mostrador y saludé a mi madre.

-         Cómo te fue hoy?
-         Normal, como siempre.
-         Bien, estudia mucho.
-         Sí…. Mamá?
-         Qué tesoro?
-         Todavía ningún…?
-         No hijo, ya te dije que no le gusto a los hombres.
-         Dios, ma, me cansé de que digas tonterías.
-         No son tonterías, es la verdad.
-         Mira, creo que te puedo ayudar.
-         Cómo?
-         No sé si vas a aceptar…
-         Decimelo!
-         Pero no me vas a retar, ni nada?
-         Jajaja, con qué me va a salir este chico…
-         Vos decís, que no le gustas a los hombres…
-         Y?
-         Podemos subir una foto tuya a Internet, y ver si a la gente le gusta.
-         Quéeeeeeeeeeeeeeeeeeee? –Gritó mi madre-
-         Shhhhh. Es fácil, aparte nadie te va a reconocer, quédate tranquila, puedo tapar la cara.
-         No seas tonto, hijo, no vengas con estupideces.
-         Dale mamá! Te juego a que les va a encantar!
-         Quien miraría esas fotos?
-         Cualquiera que circule por esa pagina, que es mucha gente!
-         No entiendo….
-         Es sencillo, yo te saco unas fotos, obviamente vestida, te tapo la cara y las pongo en Internet, ahí podemos ver lo que te escriben, sin que sepas quien sos.
-         Y qué se supone que hay fotos de otras mujeres ahí?
-         Obvio mamá.
-         Pero son chicas jóvenes, a las viejas no las miran seguro.
-         Jajaja claro que si las miran. Dale, vas a ver como les vas a gustar.
-         No estoy segura, y si descubren quien soy?
-         Ya te dije que te tapo la cara, nadie te va a reconocer.
-         A ver… eh… bueno. Pero una vez nomás, y listo.
-         Bien!
-         Desde ya te anticipo que solo me van a decir que soy vieja y fea…
-         Jajaja shhh. Voy a buscar la cámara.
-         Qué? Ahora?
-         Sí! Aprovechemos que no hay nadie en el negocio.
-         Me vas a sacar las fotos acá, en el negocio?
-         Sí mamá, hay algún problema?
-         No pero… es raro.

Saqué la cámara de mi mochila y la configuré.

-         Espera. Mira si entra alguien justo ahora. Vamos a un vestidor-Opinó mi madre.
-         Bueno, tenés razón.

Si alguien entraba al local, las campanitas de la puerta nos advertirían.

Nos dirigimos al primer vestidor, era algo pequeño, espejo grande, un banquito, y una baranda para sostenerse. La cortina era de color verde. Ella ingresó primero y yo detrás, cerré la cortina y me senté en el banquito.

-         Con esta ropa, te parece?
-         No tiene nada malo la ropa, mamá.
-         Bueno, y que hago?
-         Nada, quédate así de frente que te saco un par de fotos.

Mamá estaba vestida con una remera de tirantes blanca, notándose las tiras del corpiño también blancas, y un pantalón de jean ajustado.
Empecé a tomarle fotos. Le saqué dos, de frente.

-         Bueno, date vuelta.
-         Para qué?
-         Para tomar fotos.
-         Tipos que no conozco me van a ver atrás?
-         Mamá, no estás mostrando nada, y nadie sabrá quien sos.

Tras un suspiro, se giró, y le tomé fotos desde atrás. La cola se le notaba grande y redonda bajo el jean, y seguro despertaría pasiones en la web.

-         Bueno má, ya está.
-         Cuándo va a estar listo?
-         En un rato.
-         Qué? Ya?
-         Sí mamá, los tiempos pasan y la tecnología avanza. Paso las fotos a mi notebook y las subo a Internet, en unas horas vemos cuantos comentarios tenes.

Mi madre se sorprendió. Salimos del vestidor y yo me puse a hacer lo mío, mientras mamá atendía gente. Me registré con el nick “maduraycaliente”. Borré la cara de mamá de las fotos y subí 2 fotos, una de delante y otra de detrás, a una pagina web de amateurs. Escribí “Hola, soy nueva. Espero que les gusten mis fotos, pero tengo miedo de mostrarme con menos ropa, gracias!” A los pocos minutos, apareció el primer comentario. Pero lo cerré y después lo miaríamos juntos con mamá.

A la noche, nos fuimos a casa. Empezamos a cenar, y mientras lo hacíamos uno al lado del otro, abrí mi notebook para ver los comentarios que habían dejado en las fotos.

-         Borraste mi cara, no?
-         Claro mamá.
-         Bueno, a ver si alguien dice algo.

Abrí las fotos. Vi que tenia 24 comentarios, entre ambas fotos.

-         Dejaron… 24 comentarios. Vamos a ver.

Mientras los leíamos, mi madre no se lo podía creer. Primero fue sorpresa, luego, se empezó a reír. Acá pongo algunos de los comentarios:

*Mmmm se te ve bien amorcito
*Que linda estas cachorrita, pero mostra más
*Madurita y rica como me gustan, sacate mas ropa mujer

Y los más obscenos, cuando los leímos mi madre se reía:

*Que linda colita tenés
*Por favor como te chupo esas tetas
*Que cuerpazo de puta, sacate la ropa mamita

-         Jajajaja. Esto es mentira.
-         Jajaja qué mentira, mamá? Te dije que les ibas a gustar.
-         Es que es difícil de creer, hijo.
-         Es real. Ves como sí podes atraer a los hombres?
-         Sí. Gracias hijo, por ayudarme. Te quiero mucho.
-         De nada mamá. No estabas tan feliz desde hace mucho.
-         Tenes razón. Vamos a dormir.

Luego de aquello, no hablamos más de eso por un par de días. Una semana después, estaba en el negocio con mamá, un sábado por la mañana, estábamos muy aburridos porque casi no había gente en las calles, era fin de semana largo y alrededor de las 11 a.m. teníamos ganas de irnos a casa.

- Bueno hijo mejor vamos a casa.
- Ok mamá, me parece bien.
- Todo el mundo disfrutando este día hermoso y nosotros acá, no señor.
- Jajaja.

Nos fuimos a casa, almorzamos y nos dormimos un rato. Cuando me levanté, fui al jardín a buscar una cosa y me encontré con mi madre en bikini acostada boca arriba tomando sol, sobre una toalla.

- Hola ma.
- Hola hijo, dormiste?
- Sí... (se me escapó una risa)
- Qué?
- Nada.
- No, ahora me decís.
- No es nada, en serio.

(Puso cara seria mirándome, para que me diera cuenta que se lo dijera como sea)

- Es que imaginé por un segundo que te vean en Internet así.
- Como así?
- Así con poca ropa.
- Supongo que nadie me miraría.
- Mamá, por favor. Otra vez con esas.
- La verdad es que el otro día me puse contenta, pero porque tenía ropa y no se notaba mi cuerpo, así seguro dicen que estoy gorda.
- Jajajaja, ma, si te ven así te van a llenar de comentarios.
- Claro que no hijo.
- Querés hacer la prueba?
- Eh?
- Voy a buscar la cámara.
- Paráaaa, noo estás loco!

Inmediatamente y sin hacer caso a mi madre, salí corriendo a buscar mi cámara a mi habitación, bajé a toda marcha al jardín mientras configuraba mi cámara.

Apenas llegué:

- No Joaquín, dejá eso, mira si voy a salir así, hablo en serio.
- Mamá (dije sentándome en el pasto en frente a ella) así estás muy bien y vas a ver cómo les gustas a la gente.
- No, de verdad, así no puedo salir, estoy gorda y con arrugas en la piel, dejá eso.
- Deja de hablar al pedo ma, te aseguro que así vas a calentar a más de uno.
- ¡Joaquín Hernández! Qué es esa forma de hablar?
- Bueno mamá, se me escapó, pero quiero ayudarte y es la verdad.
- Dios, este niño... bueno, un par de fotos y listo, entendido?
- Si!

Mi madre tenía un bikini todo azul, le dije que se quedara acostada que yo haría todo, me paré en frente de ella y le tomé unas fotos desde arriba, mostrando todo su cuerpo, luego me puse a un costado de ella y puse la cámara a la altura de su cuerpo, para que se note el relieve de sus grandes tetas. Obvio que no le dije nada de esto a ella.

Terminé con las fotos y me traje la notebook al jardín para subirlas al sitio. Me quedé hablando con mi madre mientras le borraba la cara a las imágenes y las subía a Internet.


Pasó la tarde, y antes de cenar nos dispusimos a ver los comentarios, claro que mi madre no esperaba mucho y se puso a mi lado sin ganas.

- Dios, mamá, jajajaja.
- Qué? Qué?
- Hay... 144 comentarios!
- Mentira, a ver!

"Mamita cuantos años tenes?"
"Estás tremenda, cuanto cobrás?"
"Que buena milf, subí más fotos"

- Qué significa milf?
- Así se les dice a las mujeres maduras que están buenas.

Mi madre estaba sorprendida y alegre, cada comentario que leíamos se reía.

"Sos una diosa"
"Mostrá el culito, hermosa"
"Qué paja me voy a hacer, hija de puta"

Mi madre no se lo podía creer, los comentarios nos causaban risa, lejos de indignarse, mi madre se reía de las obscenidades que leíamos. Supongo que sentirse mujer de vuelta la hacía divertirse y subir su autoestima.

- No puedo creer las chanchadas que dicen, están locos.

Luego de cenar e irme a la cama, abrí de vuelta la web, ya sólo en mi habitación, y volví a ver las fotos. Luego de unos minutos de mirarlas se me fue poniendo dura... no sé, pero ver el cuerpo apetecible de mi madre y los comentarios abajo... me estaba volviendo loco, era mi madre. Traté de sacar esos pensamientos sucios de mi cabeza y descansar.
Estuve media hora sin poder dormir y abrí de nuevo la notebook.
Incluso cuando le tomé fotos en vivo y en directo no me calentó nada, ni cuando leímos los comentarios juntos, pero ahora no sé porqué no se me bajaba la calentura. Pensé que era normal, que un joven de 18 años como yo, virgen y lejos de avistar chicas por el momento estaba con las hormonas revueltas, y el tremendo cuerpo de mi mamá era lo más cercano a una hembra que tenía. Yo nunca la había mirado como "mujer que está buena", sino como mi madre y no despertaba en mí ningún connotamiento sexual. Pero aquella noche... se despertaron todos mis fantasmas internos.

Comencé a pensar en sus tetotas, en cómo deben sentirse, me dejé llevar por mi mente y se me cruzó la imagen de mi pija metida entre las tetas de mi madre.

Dios. Qué estaba haciendo? Ese no era yo. Tenía la verga más dura que nunca y no tuve más remedio que empezar a pajearme. Miré las fotos, los comentarios, y en mi mente mi madre desnuda. Acabé abundantemente manchándome todo el short.

- Qué hice?

Inmediatamente todo tipo de pensamientos oscuros, éticos, morales y de culpa atormentaron mi mente. No lo volvería a repetir, me dije a mí mismo.

Al día siguiente, mamá estaba mucho mas animada y alegre.

-         Se te ve bien ma.
-         Si hijo, me ayudaste mucho. Eso de las fotos es hasta divertido.
-         Jeje. De nada mami, viste que tenía razón?
-         Sí.

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El lunes llegué de la uni al negocio, saludé a mamá y me conecté a Internet para pasar la tarde.
Luego de un rato estaba aburrido, atendí a un par de clientes y me senté detrás del mostrador de nuevo. Pasaron 10 minutos sin que ningún cliente entrara.
Saqué la cámara y bromeando le dije:

-         A ver mamá, pose sexy.
-         Jajaja. Querés sacar unas fotos?
-         Dale.

No me lo esperaba, pero a ella le iba gustando esto.
Nos metimos en un vestíbulo y cerramos la cortina. Yo me puse en posición.
Mamá portaba una remera común y una calza negra apretada, la cual marcaba bien su ojete.

-         Cómo me ves? (Preguntó ella)
-         Bien, aunque quizás esa remera no sea lo mejor, pero bueno.
-         Me la saco?

Tragué saliva.

-         Bu..bueno.

Se quitó la remera y quedó con un top blanco, del cual se notaba lo apretadas que se encontraban sus tetas bajo la tela.

Empecé a calentarme con aquello, la situación lo ameritaba, traté de contenerme pero era imposible, tenía un jean por lo que no se me notaba lo dura que tenía la pija, así que eso fue un alivio.

Raquel por el momento sólo estaba parada con los brazos en jarra mientras yo le tomaba fotos.

-         Querés darte vuelta?
-         Ok.

Se giró y aquello fue una locura, la calza definía a la perfección su cola y sus piernas, mientras la fotografiaba mi pene estaba a tope. Terminamos en unos minutos y fuimos al mostrador porque había ingresado un cliente, así que yo subí las fotos y esperaríamos a la noche para ver los comentarios.

Ya en casa, me senté en la mesa de la cocina con la notebook, abrí la página donde subí las fotos y nuevo record, 187 comentarios.

-         Mamáaa.
-         Ahí voy, ahí voy.
-         187.
-         A ver.
“Estás re fuerte madura”
“Te la pongo hoy y te la saco la semana que viene”
“Que buen orto tenés puta!”
“Mostrá las tetas burra”

Demás está decir que yo estaba empalmado hasta las trancas, por suerte no se me notaba, pero ver a mi madre divertida leer esos groseros comentarios sobre sus fotos me ponía caliente.

-         Éstos tipos son insaciables, quieren que muestre más todavía!
-         Jajaja sí, hasta verte en bolas…
-         Bueno, me voy a acostar ya. Mañana hacemos más, gracias por ayudarme, sos el hijo más bueno del mundo.
-         Gracias mamá.

Mañana íbamos a hacer más fotos, eso me gustaba, a pesar de que era mi propia madre, no pude sacarme los pensamientos sucios de mi cabeza… esa noche no me masturbé, quise mantenerme caliente para el siguiente día.

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Toda la mañana en la universidad pensé en llegar cuanto antes al negocio para sacarle fotos a mi madre.

Arribé al local, apenas ingresé, vi a mamá atendiendo a una amiga suya, Romina. Mientras caminaba pasando para el mostrador, miré hacia ellas y observé que Romina tenía una tanga en sus manos, enseguida poniéndola en la bolsa para comprar.

-         Qué mira usted?
-         Yo? Nada.

Romina me conoce desde hace mucho, y es simpática, por lo que no me sorprendió que me preguntara eso con una sonrisa, la cual respondí de igual manera.

Me senté por allí y me imaginé a mi madre con esa tanguita que había visto… ya estaba excitado.

Luego de unos minutos la mujer se fue, dejándonos solos a mamá y a mi.

-         Qué tal todo hoy?
-         Normal. Vos?
-         También. Ayudame a acomodar todo esto.
-         Ok.

Había mercadería entrante, y ayude a mamá acomodar, cuando entraba un cliente nos deteníamos y luego seguíamos, acomodé jeans, sweters, remeras.
Mediando la tarde, y visto que en ese momento estábamos solos, mi madre me miró y me dijo si quería hacer fotos.

Entramos al vestidor, cerré la cortina tras de mí y empezamos. Primero, de frente, mi madre llevaba una remera musculosa, de tirantes, con una insignia en inglés, y una falda que le llegaba casi a las rodillas, simple, color negra.

-         Mamá, podés ‘soltarte’, y hacer poses jaja.
-         Jajaja, mmm bueno, voy a tratar. (Dijo divertida y riéndose)

Así lo fue haciendo, poniendo una pierna delante de la otra, cruzando brazos a un lado y al otro, apoyándose en la baranda del vestidor, poniéndose de perfil, dándose vuelta agarrándose el cabello.

Como no había entrado nadie, seguíamos allí. En una de esas, mientras está de espaldas, se levanta un poco la remera con una mano, enseñando un poco de su espalda. Yo seguía fotografiándolo todo.

En un momento, aún de espaldas, se sacó la remera, permitiéndome ver su espalda desnuda, sólo con una tira del corpiño cruzándola.

Ella seguía sin decir nada, haciendo ‘poses’ ahora sin remera, se dio vuelta y pude fotografiarla de frente, el corpiño era de un blanco impoluto, se le veía la mitad superior de sus tetas, ahí mi pija reaccionó y se me fue hinchando. Justo en ese momento, escuchamos el ruido de las campanitas anunciando un cliente.

Mi madre se puso rápidamente su remera y fue a atender a la chica que había venido.

Luego de que se fue, quedé hablando con mamá mientras subía las nuevas fotos.

-         Salí bien?
-         Para mí muy bien. Ya están, después vemos que dicen.
-         Bien, voy a terminar de acomodar la mercadería.

Fue pasando la tarde, un rato antes de cerrar e irnos a casa, abrí la web para ver los comentarios.

-         Mamá, vení a ver, ya hay mas de 200.
-         Yaaa?
-         Sí, mirá:

Nos pusimos a leer y muchos comentarios pedían que se desnude, que muestre más, que estaba buenísima y todo eso, lejos de escandalizar, disfrutaba mamá.

-         Bueno, piden todo éstos. (dijo mi madre)
-         Jajaja sí.
-         Suficiente que salgo en corpiño y bastante vergüenza me da.

Leímos muchos por arriba porque eran muchísimos, y nos fuimos a casa.

Esa noche, llegamos a casa y me fui a bañar, de pronto viene mi madre y me dice que no hay nada para comer, que se olvidó de comprar algo, salí de la ducha, me vestí y fui a la cocina.

-         Llamo de Fernando.
-         Ahh, bueno dale, hace mucho que no comemos pizza.

Fernando se llama el dueño de una pizzería a la que llamábamos seguido, pero hacía algunos meses que no lo hacíamos.

-         Mierda, da desconectado.
-         Llamá a otra.
-         No, a mí me gustan las pizzas de Fernando, vamos una escapada en el auto.
-         Bueno, avenida Dorrego era.
-         No, Juan b Justo.
-         No, ahí se mudaba.
-         No, estaba en Dorrego y se mudó a Juan b Justo.
-         Noo, al revés es.
-         No, te digo que es así, si yo me acuerdo.
-         Que no, es como yo te digo.
-         No mami, yo me acuerdo bien.
-         Me vas a decir a mí, hijo? Yo sé que es como te digo.
-         Nooo, ahora es Juan b Justo!
-         No señor, es Dorrego.
-         Qué querés apostar? (empecé yo)
-         Vas a perder, eh?
-         No, vos vas a perder.
-         Bueno, si es donde yo te digo, lavás los platos por una semana.
-         Jajaja, bueno. Y si es en donde yo te digo… a ver…
-        
-         Ya sé, te sacas fotos con la menor ropa posible.

Automáticamente, la cara de mi madre fue de sorpresa, pero no de enfado:

-         Cómo? Sólo corpiño y bombacha?
-         Sí!
-         ...Bueno. (y suspiró poniendo los ojos en blanco riéndose)


Salimos con el coche, ella manejaba, tras un rato llegamos a la calle Juan b Justo y fuimos hasta la altura de donde debiera estar el negocio, y por suerte tengo buena memoria y no iba a lavar los platos. Allí estaba la pizzería como había dicho.

-         Jajajaja te dije que era acá! (dije yo)
-         Pero no puede ser, si era allá.
-         Jajajaja viste que se había mudado acá?

Me bajé del coche y compré unas pizzas… llegamos a casa y cenamos.

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Ya al día siguiente, miércoles, estuve nuevamente toda la mañana pensando en ver a mi mamita en ropa interior, atendí poco al profesor y en mi mente traté de imaginarme cómo sería la bombacha que tendría mamá esa tarde, estaba muy ansioso y caliente.

Apenas llegué, me encontré con un montón de gente, ayudé a mi madre atendiendo varios clientes, creo que estuve así una hora, luego había una señora que no se iba más, se probaba de todo y nos tuvo media hora más para llevarse lo que quería.

En fin, ya eran como las 4 p.m. y al fin tuvimos unos minutos libres.

-         Ma, vas a pagar la apuesta, no?
-         Sí, esperá que ordene lo que quedó acá y lo hacemos.

Mi madre se puso a ordenar toda la ropa que se había probado la última señora. Luego de unos minutos, todo estaba listo.

Una vez hecho, nos dirigimos al vestidor, yo me senté en el banquito con cámara en mano. Mamá estaba en frente mío y empezó quitándose la remera, mostrando un corpiño blanco con detalles rosados, florcitas o algo así, luego tomó con ambas manos el elástico de la calza que llevaba y fue tirando hacia abajo, hasta sacársela y colgarla en la percha que había a un costado. Traía una bombacha que combinaba con el corpiño, era blanca con los mismos detalles rosados, seguro habría venido preparada para mostrarse.

Mi pene creció mucho y se me puso muy duro, lamentablemente el pantalón que tenía ese día dejaba notar mucho mi tremendo bulto! A pesar de no tener una verga grande, sino normal y corriente, se me notaba bastante y traté de disimularlo pero era imposible.

Empecé a tomarle fotos, con mi brazo trataba de dejarlo bajo para tapar mi erección, luego de unos movimientos extraños mamá me dijo:

-         Te pasa algo?
-         No.. nada.

Tras unos minutos de sacarle fotos de frente, no sé cómo pero me vió…
Puso una cara de sorpresa y luego una sonrisa me miró el paquete y me habló:

-         Estás…?

Miré a mi bulto y estaba muy levantado, me morí de vergüenza…

-         Mamá.. yo,… perdón, no quise…

Tartamudeaba y me puse rojo como un tomate…

-         Pero, porqué?
-         Es.. no, es que verte así…
-         Tranquilo, hijo, habla despacio. Estás diciendo que se te puso así por verme?
-         S..sí mami, perdóname porfa!
-         Jajaja no lo puedo creer, mi propio hijo!
-         Ya sé que está mal, perdón, fue sin querer… yo..
-         Shh, está bien, sabes? No me siento mal, ni me escandalizo por algo así, vos sos mi nene y me ayudaste mucho.
-         Mamá, gracias, pero yo..
-         Ah, y que una mujer ‘madura’ como yo te ponga así, a un jovencito, me pone alegre!
-         Mamá, estás siendo muy buena conmigo…
-         No hijo, vos me ayudaste mucho con este problema que no me dejaba vivir y estas semanas estuve mejor que nunca, todo gracias a vos.
-         Bueno, gracias. Querés seguir con esto o…?
-         Claro que vamos a seguir, pero dejame ver como tenés eso, no te apreta?
-         Sí, me apreta mucho pero bueno.
-         No, pero te va a doler. Hace muchos años, desde que te bañaba, que no te veo el pito. No tengas vergüenza de sacártelo, soy tu mamá, Joaquín.
-         En serio? Es que me da vergüenza.
-         Somos familia hijo, no te de vergüenza. Además si se te baja te lo guardas de nuevo.
-         Ok.

Ni que decir tiene que mi cuerpo echaba humos de lo caliente que estaba. Mi madre parecía todo lo contrario, estaba relajada y no parecía darle ningún tipo de importancia a que me viera la pija después de algunos años.

Dejé la cámara en el suelo, con ambas manos me bajé el pantalón y el bóxer, mi verga dura quedó rebotando y me senté nuevamente en el banquito con los pantalones en los tobillos. Tenía la pija apuntando al techo, con el glande rojo y húmedo.

-         Wow hijo, ya estás hecho un hombrecito.
-         Mamá, me avergüenzas.
-         Ya te dije que somos familia, a ver dejame verlo más de cerca.

Yo me iba a morir de placer. Ella se acercó y se agachó un poco para quedar cerca de mi verga.

-         Las últimas veces que te bañé era muy chiquita, es increíble como creció jeje. Porqué se te puso así?
-         Supongo que por verte con poca ropa.
-         Qué maravilla, es re lindo. (mientras me la seguía mirando)

Mi propia madre estaba diciendo que mi pija era linda, automáticamente dio un saltito de placer mi pene.

-         Bueno, sigamos con esto.

Mi madre se fue hacia atrás nuevamente y seguí sacando fotos, ahora con la pija afuera… mientras tanto, mamá hacía poses cada vez más excitantes. De repente ella se giró, dándome la espalda.

-         Todavía tengo linda cola?

Eso preguntó mamá, y vaya que sí… era un ojete perfecto, grande y gordo pero en su justa medida, sin ser desproporcionado de su cuerpo, un culo excelente. La bombacha era angosta atrás y se le metía mucha tela en la raya.

-         Es.. es excelente ma.
-         En serio? Te gusta?
-         Sí, mucho.

Le saqué fotos a ese señor culo, yo tenía ganas de pajearme y llenar de semen el lugar, pero debía aguantarme.

Tras un par de fotos más, decidimos finalizar.

Mientras mamá se ponía la calza, yo me subí los pantalones, aún con la verga hecha una piedra.
Fuimos al mostrador nuevamente e hice la tarea de subir las fotos, mientras mi erección bajaba de a poco…

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Al otro día, no recuerdo exactamente porqué, pero había poco movimiento en las calles, estaba con mi madre allí en el negocio cuando luego de un rato aburridos…

-         Que aburrido, trajiste la cámara?
-         Sí ma.
-         Querés hacer unas fotos?
-         Sí, te lo iba a pedir.

Al lugar de siempre, antes de empezar, tuvimos que parar porque justo había entrado alguien… fue mi madre a atender y luego regresó.

Fue todo normal con las imágenes hasta que se sacó la remera, luego estando de espaldas se inclinaba un poco para adelante, tenía una falda esta vez algo más corta, yo le miraba cuando podía las tetas cubiertas por un corpiño negro, luego de hacer varias poses, se levantaba un poco la falda con una mano, yo estaba a tope otra vez, en una de esas se inclina bastante levantándosele bastante la falda.

-         Se me ve la bombacha?
-         Sí, un poco.
-         Te gusta?
-         Sí, se ve muy bien.

Me estaba calentando mucho, se le veía la parte inferior de los cachetes del culo y una bombacha rosa tapando la raya.

Se giró y me quedó mirando.

-         Hoy no se te puso como ayer?

Me sorprendió la pregunta.

-         Sí,…sí la tengo como ayer pero no se me nota.
-         Ah, te molesta?
-         …Algo.
-         Sacatela, ya te dije que no tengas vergüenza.
-         Ok ma.

Sin tardar me bajé el jean y el calzoncillo, la tenía tan dura como ayer.

-         Se ve que te gusta verme así.
-         Perdón, ma si te molesta puedo..
-         No, no me molesta, al revés, me halaga hijo. Qué te gusta?
-         Me da vergüenza…
-         Te gusta verme en bombacha?
-         …Sí.
-         Bueno, mirame, no hay problema hijo. Vos me ayudaste a sentirme mejor, y quiero agradecerte con algo que te guste.

Se sacó la falda, quedando nuevamente solo con un corpiño negro y una bombacha rosa.

-         Uff mami, estás hermosa.
-         En serio?
-         Sí, es increíble.
-         Aww gracias tesoro, sos un sol.

En ese momento ingresaron un par de clientes y tuvimos que vestirnos rápidamente…

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Luego, en la noche, antes de la cena mamá habló mucho tiempo por teléfono, luego de cortar, le hablé:

-         Quién era?
-         La tía Blanca, va a venir a vivir a casa por unas semanas.
-         Y eso?
-         Te acordas que se divorció, y no tiene casa…
-         Ah, cierto.

Me molestaba un poco pero bueno, sólo serían unas semanas. Mi tía Blanca era hermana de mi madre, creo que le lleva 5 o 6 años, así que debe rondar los 45.

Al día siguiente recibimos temprano a mi tía, le enseñamos un cuarto que estaba libre para que se hospedara mientras hacía trámites de un alquiler donde viviría luego pero que llevaría tiempo.
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Ese día era viernes, ya en el negocio, después de atender a algunos clientes, mamá me dijo que la ayudara a acomodar la ropa, había jeans, calzas, buzos, y por último me tocó acomodar unas tanguitas. Mientras lo hacía, mi madre pasó por allí y me dijo:

-         Ésas acomódalas allá (señalando una estantería)
-         Ok. Qué chiquitas que son.
-         Sí, muy.
-         Ma, si te pregunto algo no te enojás?
-         Jaja no, qué pasa?
-         Vos usás de éstas? (hice la pregunta y abrí con ambas manos una tanguita toda blanca)
-         En realidad no, siempre me dio un poco de curiosidad pero creo que nunca usé, de esas así tan chiquitas, nunca.
-         Podrías probártelas, por ahí te gustan.
-         No sé, me da cosa. Si las pruebo, con una condición.
-         Cuál?
-         Que me digas si me quedan bien o no.
-         Yo?
-         Sí, quién más? No le voy a preguntar a un desconocido, para algo somos familia, ¿no?
-         Sí, tenes razón.
-         Vamos al vestidor rápido ahora que no hay nadie.
-         Bueno, cuántas llevo?
-         Una sola está bien.
-         Ok.

Fui detrás de ella al vestidor con una tanga completamente blanca.
Cerré la cortina, mamá llevaba puesta una musculosa y una falda corta a medio muslo, enseguida metió ambas manos por debajo de la falda y empezó a bajarse la bombacha en frente de mí, era una bombachita roja, tiró de ellas hasta los pies y se agachó para quitárselas del todo.

Yo estaba sorprendido y muy caliente, tenía ganas de cometer una locura pero era mi madre. En ese momento, ella con su bombacha recién quitada en su mano, me la alcanzó:

-         Tomá, teneme ésta y dame esa.

Agarré con una mano la bombacha y le dí la tanga blanca.

Levantó una pierna y luego la otra, poniéndose la tanga, y luego la subió por sus piernas metiéndose debajo de la falda, sin que yo pudiera ver algo, pero era una situación muy excitante, tenía su bombacha recién usada en una mano y la pija explotándome en el pantalón.

Terminó de ponerse la tanga y se levantó la falda por completo, enseñándome la parte de adelante mientras con ambas manos se sostenía la falda arriba.

-         A ver, fijate como me va.

Le miré ahí abajo y se veía muy pequeña la tanga, se le re notaba el vello púbico debajo de la tela porque era una tanga blanca, y a los costados de la tela se le salían algunos pelitos oscuros.

-         Es muy excitante mamá.
-         En serio?
-         Sí.
-         No te creo, cómo podes demostrar que sos sincero?
-         ……me la pusiste muy dura mami.
-         Sin pruebas no te creo.

Con la bombacha en una mano, me ayudé con la otra a desabotonarme el jean y me lo bajé junto al bóxer, así salió mi verga parada ante la mirada de mi madre.

-         Ves ma?
-         Ahora sí veo, y cómo se me ve la cola?

Se giró aún teniendo con sus manos la falda alta, mostrándome su ojete. Estaba todo descubierto menos el agujero del culo, pero la tanga ahí atrás era muy muy finita y estoy seguro de que si abría los cachetes del culo por más que tenga la tanga le iba a poder ver el agujero.

-         Uff se te mete toda, no?
-         Sí, me tapa algo?
-         Sí, lo justo y necesario.
-         Alcanzás a ver si me tapa todo ahí abajo?
-         …Dónde exactamente decis?
-         Mi chocha.
-         Ahh… no, desde acá no puedo ver.
-         A ver, ahora? (se inclinó hacia delante)
-         Ahora sí… sí, te tapa ahí, lo único es que se te ven algunos pelitos.

Con esa visión podía apreciarse el bulto de los labios de la concha, y el culito en esa posición se le abrió un poco y pude ver también cómo se le metía la tanga en el centro, casi me muero.

Yo estaba como un burro en celo, pero todavía podía pensar con la cabeza de arriba y me mantenía quieto.

-         Sí, tengo que depilarme un poco. Muchas gracias, hijo.
-         De nada mamá.

Se giró de frente a mí y se bajó la falda, luego metió sus manos debajo y comenzó a bajarse la tanga, se le enrollo un poquito y se la sacó, dándomela a mí.

Le dí la bombacha roja que traía antes y se la puso de la misma forma.

-         Bueno, a mi me gustaron, así que voy a empezar a usarlas.

Se acomodó toda, yo aún con la tanga en la mano me subí el jean, y ella antes de salir me dijo

-         Ah, ésa déjala donde te había dicho.
-         Claro.

Mamá fue al mostrador y yo a la estantería de lencería, abrí la tanga para doblarla y vi una pequeña manchita de humedad, instintivamente la llevé a mi nariz y aspiré ese aroma. Diossss, era embriagador, nunca había hecho eso, ni pensado, pero no sé como, oler el olor a concha de esa tanguita que minutos antes se había puesto mi madre en frente de mí… era muy morboso,  la doblé y guardé allí.

Nos fuimos a casa aquel viernes, cenamos por primera vez con mi tía y yo después salí con unos amigos y durante toda la noche pensaba en mamá.

Creo que llegué a casa al amanecer y fui directo a mi cama.

Me desperté alrededor de las 14 del sábado, bajé a la cocina y abrí la heladera para comer algo, fui al patio y estaba mi madre acostada en una toalla tomando sol en bikini.

-         Hola ma.
-         Que tal hijo.
-         Bien. La tía?
-         Me dijo que iba al baño.
-         Ah. Voy a comer algo.
-         Ok.

Estaba sin remera porque hacía mucho calor, comí algo frío y salude a mi tía, me dijo que se quedaría en la cocina viendo algo en TV. La puerta de la cocina lleva al patio donde estaba mamá, que ahora estaba en la pileta. Le gustaba mucho.

-         Está buena el agua? -Pregunté.
-         Umm, espectacular.

Me metí también un rato, nos refrescamos allí por unos minutos, cuando salí a secarme al sol en el patio. Mientras tenía los ojos cerrados, mi madre salió de la piscina.

-         Tengo que hacer pis.

Miré y mi madre se agachó en el césped a un costado de la pileta.

-         Vas a hacer acá? –Le pregunté sorprendido.
-         Sí, no voy a mojar todo adentro. Vigila que la tía no me vea.
-         Eh?
-         Fíjate en la puerta que no me vea.
-         Bueno.

Me levanté y la verga se me fue poniendo dura, no había mucha distancia entre la puerta y dónde estaba mamá, que estaba de frente a mí, con una seña le dije que estaba todo bien: mi tía estaba viendo TV sin saber lo que ocurría en el patio.

Giré a ver a mi madre, y agachada como estaba, con ambas manos fue quitándose la parte baja del bikini hasta sus muslos, y enseguida empezó a salir un chorrito de meada. Desde la posición de donde estaba podía ver el líquido cayendo al césped mientras ella tenía la mirada hacia abajo. Tras unos pocos segundos, terminó y se subió el bikini.

-         Gracias hijo.

Y se metió nuevamente a la piscina. No puedo explicar cómo me calentaba.

Esa noche me hice una paja tremenda. Estaba muy excitado con mi madre, y ella no hacía nada para que no ocurriese.

El domingo pasó sin pena ni gloria, miré fútbol a la tarde, y a la noche estudié, tampoco daba para hacer mucho con la tía en la casa, como dije, no me molestaba mucho, pero era incómoda su presencia.

E lunes fui a la universidad, y luego en el negocio había una marea de gente, estuve toda la tarde atendiendo clientes con mi madre, fue un día muy ajetreado… recuerdo que ya casi nos íbamos a ir porque ya era la tardecita, y justo ahí tuvimos un ratito libre sin gente.

Yo estaba sentado detrás del mostrador y vino mi madre con un poco de ropa para acomodar, entre esa ropa había una tanguita que era minúscula…

La tomé y la estiré, abriéndola.

-         Ma, te querés probar ésta?
-         Jajaja, no me va eso, hijo.
-         Yo creo que sí, tenemos un rato ahora que no hay nadie.
-         Bueno, pro no creo que me entre.

Le dí la tanguita y fuimos al vestidor, entramos y cerramos la cortina. Esta vez mi mamá traía un jean.

-         A ver, date vuelta para ponerme esto.
-         Ok.

Me giré para el otro lado, escuchaba cómo mamá se bajaba el jean y se debía estar bajando la bombacha, yo ya estaba muy caliente, escuché cómo se subía la tanga por sus piernas, cuando pronto dijo:

-         Ya podés mirar.

Me di vuelta y vi lo que esperaba: la tanga toda roja apenas podía cubrir su pubis, ni lo cubría, la mitad superior de su pubis estaba completamente a la vista, se le veían todos los pelitos en el pubis !

-         Se me ve todo, hijo.
-         Sí mamá, perdón por insistir que te la pongas.
-         Shh, tranquilo. Te gusta verme así?
-         …Sí, mucho.
-         Estás caliente?
-         Sí.
-         Mostrale a tu madre.

Me desabotoné el jean y me bajé los pantalones, mi pija dura y parada quedó a la vista de mi madre en tanga.

-         Tu mami te pone así?
-         Siii.
-         Bueno, ahora decime como se me ve atrás.

Se dio la vuelta, y la tanga se le metía entera en la raja del ojete, tenía todo el culo descubierto.

-         Se me ve todo?
-         La cola sí.
-         Ok, mírame abajo.

Ya sabía a lo que se refería, ella se inclinó hacía adelante, apoyando sus manos en el espejo, dándome una visión sublime. La tanga era tan pequeña que sólo le tapaba la rajita de la concha, los labios se le sobresalían a ambos costados! Se le veía casi todo. Encima parecían bien gorditos los labios mayores. También con el orto más abierto se le veía el agujerito del culo.

Yo me quedé embobado viendo aquello, mi glande estaba babeando sin tocarme.

-         Y? –Preguntó ella sacándome del trance.
-         Te tapa poco.
-         Siento que se me mete mucho.
-         Sí, es que te tapa la rajita nomás. –Casi exploto por decir esto a mi madre, pero estaba tan excitado que me daba igual.
-         Ok, viste que me depilé?

No lo había notado, estaba tan embelesado viendo aquello que no me percaté que tenía los gorditos y abultados labios mayores depilados.

-         Sí, se ve re bien.
Bajó su mano derecha hacía su conchita, yo miraba todo desde atrás, abrió sus dedos índice y medio, y los pasó despacito por los labios mayores de su vagina, alrededor de la tanga.

-         Además es suavecito.-Dijo ella mientras se tocaba.

Yo no daba más, empecé a tocarme la pija, observaba y me empecé a pajear, cosa que mamá observó por el espejo.

-         Así te das placer?
-         Sí mamá.
-         Porqué?
-         Es que me pusiste tan caliente que no aguanto mami.
-         Entonces mostrale a mamá cómo te das placer.

Tras escuchar eso me puse a mil, empecé a pajearme muy muy fuerte, no estaba tan caliente en mi vida, miraba como mamá se tocaba los bordes de la concha y me ponía loco. Ella seguía a un ritmo muy lento y suave.

-         Querés probar lo suave que la tengo?

Hice un esfuerzo para detenerme y escuchar eso, me iba a morir de placer. Detuve mi paja y:

-         Có..cómo?
-         No seas tímido, tocame donde me estoy tocando y sentí lo suave que tengo la chocha.

El corazón me latía a lo máximo posible, arrimé mi mano izquierda a la conchita y mis dedos hicieron contacto con sus muslos, dios, se sentía la piel muy calentita, luego con dos dedos los abrí y pude empezar a tocarle los labios donde se estaba tocando antes, tenía razón, se sentían re suavecitos, depilados!

-         Dios mamá, esto es increíble.
-         Te gusta?
-         Siii, tengo que pajearme mami.
-         Ok hijo, mostrale a mamá como te das placer.

Mientras me miraba a través del espejo, yo me pajeaba con la derecha y con la izquierda le tocaba la concha, mamá tenía una sonrisa dibujada, de a poco fui tocandole más al centro, de pronto le toqué los bordes de la tanga, sentí que iba a acabar pronto, por eso bajé mucho el ritmo de la paja, quería estirar el momento al máximo.

Ya estaba en éxtasis, corrí mis dedos mas al centro y comencé a acariciarle la rajita por encima de la tanga, miré a mi madre por el espejo y tenía una mueca de placer, con los ojos cerrados, sentí mis dedos húmedos, mientras le acariciaba la conchita sentía como se mojaban mis dedos y eso fue suficiente, me pajee muy rápido y acabé. El primer y segundo chorro de leche golpearon el espejo, los demás saltaron y cayeron en el piso, ante la incrédula mirada de mi madre.

-         Jajaja mira como manchaste el espejo!

Yo sólo suspiré, estaba agotado… mi madre se movió de aquella posición sacándose mi mano de su almeja…

-         Estoy mojada, hacía años que no me mojaba!

Ya ni le di importancia a las palabras de mi madre, yo estaba medio ido por el placer, y esas palabras que en cualquier circunstancia significarían ponerme caliente, en ese momento yo estaba muy relajado.

-         Quedate quieto y descansa hijo, yo limpio todo esto que dejaste jajaja.

Me senté allí y descansé… mi madre fue por un trapo o algo así y cuando volvió y se puso a limpiar aquello…

-         Wow, mira todo lo que guardaban tus huevitos.
-         Sí, fue mucha leche mamá.
-         Leche?

Hizo una mueca como preguntándose porqué le decía leche a aquél semen, pero enseguida siguió limpiando divertida.

Se fue y volvió con ropa puesta, luego nos sentamos en el coche para volver a casa.

-         Mamá, te juro que fue lo mejor que me pasó en la vida, fue increíble. Muchas gracias.
-         Shh hijo, yo estoy muy agradecida por todo lo que hiciste por mí estas semanas, además hoy me excite mucho y eso no me ocurría desde hace muchísimos años. Por cierto, esto no podes decírselo a NADIE, entendes?
-         Sí mamá.

Volvimos a casa y yo me dormí enseguida.

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Luego al siguiente día, me desperté y mamá ya había partido, yo me fui a la universidad. Luego fui al local, apenas entré saludé a mi madre y fui al mostrador con ella. Nos miramos y nos sonreímos mutuamente sin decir nada.

Luego de un rato, cuando no había clientes, ambos allí en el mostrador le dije a mamá:

-         Ma, quiero jugar.
-         A qué, hijo?
-         A tocarte.
-         Sí? Cómo se juega?

Mamá me estaba siguiendo el juego.

-         Bueno, se empieza enseñándome la bombacha.

Yo estaba sentado, mamá estaba parada en frente de mí. Así se levantó la falda de jean corta que tenía, mostrándome una tanga negra.

-         Qué sorpresa.
-         Y ahora qué hay que hacer?
-         Darte vuelta para poder verte la cola.

Mamá se giró y tenía su culo en frente de mi cara..

-         Ahora te tengo que tocar la colita…

Dicho esto, empecé a pasar mi palma abierta por las nalgas de mi madre. Las acariciaba. Metía mi mano por debajo de la tanga tocando mas adentro en su tremendo ojete.
Fui bajando mientras le acariciaba la parte inferior del culo.

-         Y ahora te puedo tocar más abajo, mamá?
-         Dónde más abajo, hijo?
-         Te quiero tocar la concha, mami.
-         Ummm, sí, suavecito tesoro.

Me bajé el pantalón, saqué mi pija afuera, y bajé mi mano lentamente hacia su vagina. Con los dedos los pasé por encima de la tanga, que le quedaba pequeña y sentía la piel a sus lados, noté la tela húmeda. Podía sentir el relieve de su conchita bajo la tanga.

-         Estás mojada, ma?
-         Sí, mucho.

Seguí tocándole, y fui un poco más adelante para acariciarle el clítoris a través de la tanga. Apenas lo rocé, mamá dio un suspiro.
Me detuve allí y le masajee su punto, notaba como mamá empezaba a suspirar, y pronto a gemir. También notaba como mi mano estaba cada vez más húmeda.

-         Sabés cómo sigue el juego?
-         Có.. cómo? (No podía hablar bien por los gemidos)
-         Bajándote la tanguita…

Automáticamente dejó de gemir, y con ambas manos, fue bajándose la tanga lentamente, hasta sacársela por los pies y dejarla allí tirada.
Lo primero que observé fue su culito al fin sin ningún tipo de barrera.

Me arrimé más y le abrí los cachetes, pude ver su agujerito sonrosado, no aguanté y le pasé la lengua. Empecé a lamerle el culo mientras ella no paraba de gemir.

-         Ahhh, si.. si seguimos jugando nos pueden ver.
-         Mmm quédate tranquila mamita (le dí otro lengüetazo) que si viene alguien paramos.

Cómo presagiando el destino, 30 segundos después vemos que un cliente está por ingresar, enseguida saco la cara enterrada en el culo de mamá y me subo los pantalones, ella se baja la falda.

-         Hola
-         Hola, que necesita?


Luego de unos 15 minutos, el cliente se lleva un par de camperas, me dio mucho morbo saber que mamá atendía a aquél señor sin tanga debajo de la corta falda, con la almeja empapada y el culo chorreando de saliva. Algún descuido y el viejo hasta podía haberse ido del negocio de ropa habiéndole visto el chumino a una tremenda hembra.

Apenas el tipo cerró la puerta, me bajé el pantalón para esperar a mamá en el mostrador.

-         Estamos locos, ¿sabés?

Yo sólo sonreí, otra vez ella se subió la falda.
Se agachó frente a mí y me agarró la pija, la acarició ante mis soplidos de placer.

-         Enséñame a masturbarte tesoro.
-         A ver, así.

Le puse la mano alrededor de mi verga.

-         Ahora para arriba y abajo.
-         Así?
-         Sí, así mamá… ponete saliva, es mejor.

Se escupió la mano y empezó a pajearme… era delicioso. Era la primera vez que una mano ajena tocaba mi miembro. Le tuve que decir que pare porque iba a acabar.

Estaba claro que todo se había salido de control, yo estaba como un burro en celo y a mamá le chorreaba el chocho…

Me levanté de la silla y mamá se puso en el mostrador apoyando los brazos allí, parada, con vista a la calle. Yo me agaché y busqué su conchita. Ella se inclinó abriendo un poco las piernas.

Me arrodillé entre sus piernas y comencé a lamerle la concha, con pliegues rosados y cerraditos, era una delicia. Estaba suave, y muy húmeda.

Mi madre gemía cada vez más, trataba de hacerlo en voz baja.

Sabía que era una inmejorable oportunidad, tenerla así con las piernitas abiertas y mojada, y yo caliente al máximo, me atreví. Me levanté, y con la pija en mi mano, la guié hasta su conchita. Apenas mi glande hizo contacto con su vagina, mamá suspiró.

-         Qué vas a hacer? Me la vas a meter?
-         Puedo? (mientras tanto yo le refregaba la pija por toda la concha)
-         Despacito tesoro.. hace años que cojo, debo tener la concha como la de una pendeja virgen.
-         Sí mamá.

Busqué el orificio vaginal y cuando lo encontré, empecé a meterle la cabeza despacito, podía sentir lo calentito y húmedo que estaba, empujaba de a poquito, pero estaba muy apretada,  me costaba meterla.

Luego de unos segundos pude meterle el glande entero y empujé más, hasta metérsela hasta la mitad, porque más no cabía ahí adentro.

-         Mami está muy apretada, no te duele?
-         No, tranquilo hijo, empezá a moverte.

Le hice caso y fui moviéndome sacandosela y volviéndosela a meter.
Luego de algunas embestidas podía notar cómo ahora sí iba entrando cada vez más y mejor. Ella miraba hacía la puerta por si venía alguien, mientras gemía por lo bajo.

Realmente su conchita estaba muy apretada y eso me daba demasiado placer, sumado a todo lo anterior, estaba llegando al climax.

Luego de un par de bombeadas más, escuchar a mamá gemir fue el límite: retiré mi pija de su concha y acabé sobre su ojete, llenándoselo de leche caliente.

Instantáneamente mamá se bajó la falda y me dijo que descansara.

-         Podías haber terminado en mi interior. Sabés que no puedo tener hijos.
-         Cierto mamá, me había olvidado. Te gustó?
-         Si me gustó? Hace años que no era tan feliz.

Permanecí sentado mientras ella buscaba la tanga que estaba en piso, colocándosela. Luego con un par de cleenex se limpió el culo de toda la leche que le había desparramado. El resto de la tarde fue normal.

Terminó la jornada y nos fuimos al auto. Empezamos el trayecto de regreso a casa. Estábamos en silencio, yo de pronto fui moviendo mi mano izquierda hasta tocar su muslo descubierto. Lo acaricié.

-         Mmmm

Mientras mamá manejaba, fui metiendo la mano cada vez más a su entrepierna, hasta sobarle por encima de la tanga.

-         Ummm, te portas mal con mamá.

Seguí acariciando, hasta hacerle la tanga a un lado y rozar directamente mis dedos con su clítoris.

-         Ayy tesoro…vamos a chocar.

Sus palabras estaban cargadas de placer pero era sensato. Retiré mi mano de allí hasta llegar a casa.

Al llegar, nos recibió la tía con la cena preparada.

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Al día siguiente, llegué al local y atendí a una señora que no se decidía por nada, y no terminó comprando nada.

Claro que saludé a mamá, y le toqué el culo descaradamente, tenía una calza negra ajustada. Ella se reía.

Fue un día difícil, ya que los clientes no paraban de ingresar y tuve que esperar mucho. En determinado momento, se dio mi oportunidad. No había nadie y me acerqué a ella hasta acariciarle sus pechos.

-         Querés jugar, mamá?
-         Sí quiero tesoro.

Comencé a manosearle las tetas por encima de la ropa, luego la barriga, hasta pasarle la mano por encima de la concha, mientras yo me sacaba el pantalón. Pronto mi madre ya tenía la calza y la bombacha por los tobillos, y yo detrás de ella mientras observaba que no entrara nadie.

-         Mami querés pija?
-         Sí, si quiero, metela en la cachucha de mamita.

Se la metí y empezamos a coger, esta vez fue mas fácil metérsela y mientras me la cojía ella gemía mucho.

Se la saqué de la concha y la pasé por la raja del culo, dando golpecitos en sus nalgas.

-         Mami por la cola?
-         No, me va a doler.
-         Un poquito mami, despacito…

No dijo nada y yo trataba de meterla en el ojete, sin dudas estaba apretado pero bajé a lamerle el culo y traté después, entró y seguí cojiendola pero ahora por el culo.

-         Ahhh… ahhhhhh.. ahhhhhh

Pronto iba a acabar, asique la saqué y descansé un minutos acariciándole las tetas, y luego se la enterré de nuevo en la conchita.

No pude más y descargué todo el semen dentro de ella.

Éstas situaciones se repetían seguido en el negocio, cuando no había clientes aprovechábamos para coger.

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Una vez, mi madre estaba al costado del mostrador atendiendo a una señora, que estaba viendo diferentes tipos de camperas, mientras que yo estaba en el mostrador haciendo algunas cuentas. De manera que la señora no podía ver que pasaba donde estaba yo.

Estaba en lo mío cuando giro la cabeza para donde estaban ellas (a escasos pasos de mí) y la señora le preguntó a mi madre que le mostrara unas camperas que estaban abajo.
Por lo tanto, mamá que llevaba una falda corta, debía agacharse para juntarlas, y al hacerlo, increíblemente no tenía bombacha y se le veía todo.

Me acerqué, ya con mi madre parada con las camperas en manos de la señora, metí mi mano bajo su falda y ella dió un respingo pero sin decir nada.
Fui subiendo por sus muslos hasta su entrepierna, cuando empecé a acariciarle la concha.

La señora seguía viendo camperas mientras mi madre estaba en frente de ella tratando de no gemir mientras yo por detrás le metía mano bajo la falda. Mis dedos comenzaban a estar húmedos y seguía hurgando allí, mientras mamá se inclinaba ligeramente para dejarme tocar a placer.

De pronto la señora dijo que quería probarse no sé que cosa, entonces saqué la mano de allí y mi madre le indicó el camino a los vestidores.

Cuando la señora entró a uno de ellos, sin decir nada me arrodillé en el suelo y le lamí la concha.

- Mmmmmm, así, hijo, así, cometela todaaa mmmmmmm

Eso me puso muy caliente y le chupaba el clítoris, mientras ella empujaba mi cabeza contra su argolla.

Luego salí de allí y me senté en una silla, la atraje a ella y le hice seña de que se sentara encima de mi verga.

Ella se acomodó el pelo y de espaldas a mí, agarró mi pija y la dirigió hasta su conchita, sentándose encima mío.

Mirábamos de reojo y la señora no salía del vestidor, asique ella empezó a moverse.

- Tocame, tesoro, tocame que acabo.

Puse mi mano en su clítoris y la masturbé unos segundos rápido mientras se vení, mi pija sentía las contracciones de su conchita.

Nos quedamos quietos unos segundos y vimos que salía la señora, asique nos despegamos rápido y ella se bajó la falda mientras yo me subí como pude el pantalón.

Luego la señora iba a probarse otra cosa, apenas entró, me abalancé sobre mamá y le levanté la falda, estábamos de pie asique fue difícil pero, ella se inclinó un poco y se la volví a meter, esta vez la cogí muy duro y fuerte.

- Voy a acabar mami, voy a acabar.
- Bien tesoro, acabá dentro de mamá.

Con ambas manos sobre sus caderas, empecé a derramar leche y más leche caliente dentro de su concha, fue delicioso. Unos segundos quietos y la saqué de ahí, la leche chorreó hacia abajo cayendo en el piso y otro poco por los muslos de mamá.

Nos vestimos rápido, mi madre trataba de limpiarse con las manos la leche que le chorreaba de los muslos, pero era imposible, salió la señora y tuvo que atenderla así.

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Luego de que la tía regresara a su nueva casa, tuvimos más libertad para cojer en casa a cualquier hora y momento.

15 comentarios:

  1. muy bueno, vas a seguir subiendo?

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  2. HOLA EN REALIDAD ESTUVO MUY EXITANTE TU RELATO ESPERO Q RELATES MAS PONGUES LAS FOTOS DE TU MAMI ASI SERIA MAS EXITANTE,ME GUSTARIA FOLLARSELO A TU MAMI Y SUERTE Q TIENES TENER UNA MAMI ASI.

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  3. ehh chabon eso es verdad pasame fotos de tu mama

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  4. noo maaa que buen relato aunque me gustaria que hubiera continuacion o algo aun mas atrevido coass mas calientes con tu mamacita preciosa, que culote y tetotas ha de tener y tu que afortunado de tener una mama tan calentorra y comprensiva que se deje manosear, y cojer bien rikooo en su negocio, es muy exitanteee!

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  5. deverias seguir contandonos mas pon las fotos seria mejor

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  6. genial lo que te pasa , es muy rico cojer con una madura yo me estoy cogiendo mi suegra junto con mi novia y se an convertido en mis putitas las amo.

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  7. excitante relato...escribe la segunda parte

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  8. excelente relato amigo, que buenas cogidas le diste a tu mama , me encanto y me tuve que pajear varias veces leyendo, te felicito y ojala y escribas la continuacion.te dejo mi correo para que te pueda contar algunas experiencias mias. mario9fireman-arroba-hotmail.com

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  9. Que bueno kisiera q pongas las fotos

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  10. presentame a tu mamá tengo ganas de cojerme a una madura y echarle toda mi leche adentro

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  11. Desde el principio hasta el final muy excitante pase con la monda parada apunto de reventar todo el tiempo

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  12. Que relato tan caliente espero publiques mas asi como este

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